Para empezar, vamos a explicar a que nos referimos con riqueza y como se genera.
La vida en sociedad requiere de coordinación entre los distintos individuos que la componen. Esto es así gracias a la división y especialización del trabajo, que nos permite especializarnos en la producción de una serie limitada de bienes y servicios y poder intercambiar nuestro excedente productivo por la producción (así mismo específica) de otros individuos en el mercado. Es por esto que en el contexto de división del trabajo, los individuos somos productores específicos y consumidores generalizados.
Ahora bien, los bienes y servicios producidos por la sociedad debe de ir destinado a la satisfacción de las necesidades de los individuos, por lo tanto, se regula la estructura productiva de la economía en función de la demanda (dinámica y en permanente cambio) de los agentes económicos. Pero, ¿Cómo podemos saber que producción esta siendo aceptada por los demandantes y cuál no? Básicamente a través del sistema de precios, pérdidas y ganancias.
Una empresa que realiza una inversión en un determinado producto y perciba ganancias extraordinarias derivada de dicha actividad, atraerá a otras empresas (y sus recursos) a ampliar la producción y por lo tanto satisfacer la demanda. Por otro lado, una empresa que acumule persistentes pérdidas en su Estado de Resultados tendrá que cambiar su estructura productiva ya que no está consiguiendo atraer la suficiente demanda (en forma de ingresos) para cubrir los costes de su actividad. En el primer caso podemos decir que la empresa satisface la demanda y en el segundo no la satisface, por lo tanto, la primera empresa genera riqueza (satisface las necesidades de los individuos) y la segunda no la genera (no satisface necesidades).
Vamos a tomar estos principios para aplicarlos en el caso de las empresas del sector público no financiero (SPNF) para la etapa comprendida entre 2003 y 2017 en Ecuador.
La columna "Resultados" nos indica las pérdidas o ganancias obtenidas para el conjunto de las empresas del SPNF durante el año correspondiente. Podemos darnos cuenta que 8 de los 15 años el resultado es negativo. Si sumamos el conjunto acumulado de resultados para todo el periodo tenemos un déficit de $2810.51 millones, por lo tanto, el primer diagnóstico no es muy alentador. Por otro lado, la columna "Transferencias del sector público" nos indica la cantidad de recursos que el gobierno transfiere cada año al conjunto de las empresas del SPNF. Como podemos apreciar, las cifras fluctúan entre los 90 y los 760 millones de dólares cada año. Los recursos transferidos a estas empresas en el conjunto de los años analizados asciende a los $5633,61millones.
Como podemos apreciar, la tendencia de las transferencias para el periodo ha sido ascendente mientras que la tendencia en los resultados anuales ha sido decreciente, evidenciando el deterioro en el desempeño de las empresas.
Cabe recalcar que en la columna Resultados ya están incluidas las transferencias del gobierno. Si excluimos dichas transferencias tenemos que:
Únicamente para el año 2014 y 2017 se registran resultados positivos y el monto agregado asciende a un déficit de mas de $8000 millones.Una vez propuestos los datos, pasamos a la interpretación de los mismos.
La principal fuente de financiamiento del Estado son los impuestos. Es decir, las actividades que realiza el sector público son posibles llevarlas a cabo gracias a la recaudación que obtiene de los distintos sectores productivos de la economía.
Lo hemos podido ver ilustrativamente en la primera tabla: las empresas del SPNF reciben cada año transferencias directas del gobierno central que, a su vez, recibe esos recursos principalmente gracias a los impuestos que extrae año a año de los sectores productivos.
Es decir, se realiza una redistribución de recursos en la economía: se extraen de los sectores productivos vía impuestos y se transfieren al financiamiento de las actividades (generalmente improductivas) del sector público. No es objeto de este artículo evaluar que actividades debería realizar el Estado y que actividades no debería realizar, si no ilustrar como el sector público no es un generador neto de riqueza, y que depende directamente de los recursos que es capaz de extraer de los restantes sectores de la economía.
Con este breve análisis trato de concluir que el sector público no debe ser el principal agente impulsor de la economía, ya que es un ente dependiente de los recursos que genera el sector privado. Para conseguir impulsar el desarrollo en la economía, es el sector privado el que debe fortalecerse y esto desembocará necesariamente en mayores recursos disponibles en el sector público para realizar las actividades que considere convenientes (junto con una mayor eficiencia a la hora de asignarlos).
Fuente de tablas y gráficos: Elaboración propia en base a datos del Banco Central del Ecuador.

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