Las últimas semanas han sido objeto de debate en torno al manejo y funcionamiento del Banco Central del Ecuador (BCE) impulsado principalmente por la propuesta y finalmente aprobación de la llamada "Ley de Defensa para la Dolarización" que reforma el Código Orgánico Monetario y Financiero (COMYF), donde se busca dotar de independencia del gobierno para la toma de decisiones sobre el manejo del balance de dicha entidad.
En este breve análisis trataré de otorgar un punto de vista claro acerca de los peligros de un manejo anti técnico del balance del BCE y las consecuencias que dicho manejo ha traído. Para poder realizar este estudio, cabe realizar tres aclaraciones.
En primer lugar, explicar de que forma se compone el balance de un agente económico. Por un lado, posee una serie de activos (derechos) y por otro lado, tiene una serie de pasivos (obligaciones). Tanto activos como pasivos tienen un plazo determinado de vencimiento. En el caso de los activos, si estos tienen un vencimiento a muy corto plazo (se pueden intercambiar por dinero fácilmente) decimos que son activos líquidos, y su posesión mejora la liquidez del agente. Por otro lado, si los pasivos de un agente son a muy corto plazo (es decir, debe cubrir esos pagos en un plazo corto de tiempo) decimos que dichos pasivos deterioran la liquidez del agente. El tipo de pasivo que mas ilíquido hace a un agente son los pasivos "a la vista", ya que puede ser exigido su reembolso en cualquier momento (por ejemplo, un depósito de banco en una cuenta de ahorros es un pasivo a la vista para el banco).
En segundo lugar, explicar la forma en la que se relacionan el activo y el pasivo. Si un agente económico contrae una deuda, esta añadiendo un pasivo a su balance. Dicha deuda deberá ser cancelada con los recursos que el agente tenga a su disposición en el activo. Por lo tanto, el activo de un agente respalda sus pasivos, es decir, paga sus obligaciones con los recursos líquidos de los que dispone. Por lo tanto, no podemos separar el análisis de un balance y, por un lado, analizar los activos como algo autónomo independiente de la cantidad de pasivos que existan. Ambos conceptos están estrechamente relacionados entre si.
En tercer lugar, debemos señalar que el BCE es la entidad encargada de gestionar las transacciones del Ecuador con el resto del mundo y parte de la demanda de liquidez interna a través de la Reserva Internacional (una serie de activos líquidos depositados en el exterior que forman parte del balance del BCE). Cuando agentes privados desean realizar transacciones con el exterior a través del sistema financiero, se realiza mediante la Reserva Internacional (RI). Dichas transacciones pueden ser importaciones de bienes, transferencias al exterior etc. Asimismo, el sector público también transa con el exterior a través del BCE, por ejemplo, en el pago de deuda externa, importación de combustibles u otras transferencias.
Una vez aclarado esta dinámica, pasamos a analizar como está compuesto actualmente el balance del BCE, tanto por el lado de los activos líquidos como por el lado de los pasivos a la vista.
Como podemos apreciar, por el lado del pasivo, el BCE tiene obligaciones a la vista por un monto total de $12724 millones. Entre los dueños de estos depósitos se encuentran: depositantes de los bancos comerciales a través del encaje bancario, empresas públicas, gobierno central, gobiernos autónomos descentralizados, IESS etc.
En cambio, por el lado de los activos líquidos (RI), el BCE posee únicamente $6144 millones. Esta situación (pasivos a la vista exceden a los activos líquidos) trae como consecuencia un deterioro de la liquidez del BCE.
Que un agente deteriore significativamente su liquidez puede tener como consecuencia que caiga en suspensión de pagos. Para solventar esta situación, el agente puede buscar refinanciar sus pasivos (es decir, buscar a otro agente que le haga una inyección de liquidez para poder hacer frente a sus obligaciones y así evitar la suspensión de pagos).



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