Panorama post elecciones




Entre finales del año 2020 hasta el 11 de abril de 2021 la incertidumbre sobre el futuro económico del Ecuador abundaba. Las dos opciones con mayores posibilidades en un principio de acceder a la segunda vuelta electoral representaban caminos extremadamente opuestos en lo que respecta al manejo de las finanzas públicas y al papel que podría cumplir el Estado en la economía. Por un lado, Andrés Arauz y su propuesta intervencionista. Pretendía agrandar el tamaño del Estado, aumentar sus funciones y convertirlo en el principal agente que echara gasolina al resto de la actividad económica para hacerla reactivar después del duro shock que sufrió, y aún no terminamos de salir, por el Covid-19. Su propuesta tenía un problema muy importante que, en mi opinión, no se abordó lo suficiente: La escasez de recursos por parte de las finanzas públicas. Si seguimos las estimaciones proyectadas por el actual ministro de finanzas, el déficit público cerraría el año 2021 en $4000 millones, las necesidades de financiamiento bordean los $9000 millones, el Estado mantiene deudas con el IESS, BCE etc. En resumen, la situación fiscal es altamente precaria. 
En dicho contexto, proponer una mayor intervención por parte del Estado no es mas que soltar palabras al aire, sin sustento económico real y generando incertidumbre todavía mayor en el panorama ecuatoriano en el mediano plazo. 
Por otro lado, Guillermo Lasso y su propuesta de centro derecha, pretendía implementar reformas enfocadas a la expansión y la consolidación del sector privado en la economía. Asimismo, mantener el orden en las finanzas públicas y desregular en cierta medida los sectores productivos para favorecer la inversión privada. Entre sus propuestas dichas en campaña electoral existen ciertas complicaciones. Por un lado, su propuesta para una importante rebaja impositiva. Reducciones en el IVA, ICE, ISD en un contexto de consolidación fiscal puede ser complicado de llegar a implementar, ya que para reducir los ingresos del Estado y conseguir acabar con el déficit (como también propone) se requerirán ajusten en el gasto mucho mas fuertes y en un plazo menor, lo cual puede llegar a tener graves costos políticos.
Una vez se conoció que Guillermo Lasso fue el ganador de la segunda vuelta ya se podían realizar ciertos pronósticos sobre los principales retos y dificultades del nuevo gobierno en materia económica. En primer lugar, se desechó el modelo completamente insostenible en el contexto actual de fuerte intervención estatal, lo cuál ha supuesto una inyección de confianza de cara al futuro que debe ser aprovechada para la implementación de reformas estructurales. Eficiencia tributaria, consolidación fiscal, apertura comercial, liberalización laboral y un importante reto en el sistema de pensiones, donde claramente existen problemas de sostenibilidad.

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